El anquilosaurio más antiguo conocido hasta el momento fue descubierto en África. Vivió hace unos 165 millones de años. Con una particularidad: una especie de collar de espinas de más de un metro envolvían su cuello y aporta nuevos datos sobre la evolución de la armadura en estos animales. La especie fue llamada Spicomellus afer. El nombre combina palabras en latín para describir sus características y origen. “Spicomellus” significa “espina y brazalete” o “brazalete espinoso” y se refiere a las espinas fusionadas a los huesos que forman una especie de pulsera o collar en su cuerpo.
Los anquilosaurios fueron un grupo de dinosaurios herbívoros reconocibles por su cuerpo bajo y ancho, recubierto de placas óseas y espinas que actuaban como armadura. Vivieron entre hace 165 y 66 millones de años, desde el Jurásico Medio hasta el final del Cretácico. Se han hallado fósiles en diversas regiones del mundo, como Marruecos, América del Norte, Europa y Asia.
Una de sus características más impresionantes era la gran maza ósea en la punta de la cola presente en algunas especies, empleada como defensa ante depredadores. Tenían con patas cortas, una dentadura adaptada para triturar vegetación dura y un cráneo robusto. Su protección corporal y armamento hacían que pocos depredadores pudieran atacarlos con éxito.
Durante una expedición realizada en 2023, se recuperaron elementos del esqueleto, incluido material caudal. Aunque no se conservó el extremo de la cola, los paleontólogos identificaron vértebras fusionadas que forman una estructura similar a un mango, característica de especies del Cretácico que portaban un garrote caudal, varios millones de años después.
El análisis funcional de la armadura sugiere que el desarrollo de espinas tan prominentes habría implicado un gasto energético considerable.
La identificación de Spicomellus afer fue debatida debido a su inusual combinación de características morfológicas.
La identificación definitiva del anquilosaurio fue motivo de debate entre especialistas, dada la singularidad de sus rasgos. Según especialistas, “la fauna de Marruecos muestra rasgos asombrosamente diversos” para una época en la que se pensaba que los anquilosaurios presentaban una morfología mucho más simple. El hallazgo refuerza la importancia paleontológica de Marruecos y subraya la relevancia del continente africano en la evolución de los dinosaurios acorazados.
Fuente: Pagina12