La suba de tasas va a tener consecuencias en la actividad y en el frente fiscal


En diálogo con Ámbito, el economista Osvaldo Giordano, quien actualmente es presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea tras unos meses al frente de la ANSES en los primeros meses de gestión de Javier Milei, advirtió que la reciente suba de tasas de interés decidida por el Gobierno para contener el dólar traerá consecuencias negativas en la actividad económica y en el frente fiscal, que puede profundizar la recesión y complicar las cuentas fiscales.

Analizó la coyuntura económica y también planteó la necesidad de consensos políticos para avanzar en reformas tributarias y previsionales. Asimismo, el exministro de Finanzas de Córdoba cuestionó el régimen de coparticipación y pidió acuerdos con las provincias para llevar adelante reformas estructurales.

Periodistas: ¿Cómo analiza la situación actual de la economía, después de los acontecimientos de las últimas semanas?

Osvaldo Giordano: La definición es que se está volviendo muy cuesta arriba llegar a las elecciones. El aumento del riesgo país tiene un significado enorme. Hay dificultades propias de la situación precaria en la que está Argentina desde hace mucho tiempo, pero otras de hechos nuevos como lo que pasó con ANDIS o errores cometidos desde el desarme de las LEFI, que le agregaron presión a un contexto complicado y preelectoral. Lo vemos con preocupación. Esto se refleja en la actitud del Ministerio de Economía de subir las tasas a niveles extremos. Esto va a tener consecuencia en el nivel de actividad y complicar uno de los pilares del programa económico, el fiscal, porque el Estado paga los intereses y eso se va agrandando. La recesión y los incentivos que esto genera en la evasión y en la mora en el pago de impuestos seguro afecte a los ingresos del Estado.

P: Mencionaba el desarme de las LEFI, ¿fue el inicio? ¿qué cree que falló?

O.G.: Hubo un error. Desconozco el porqué. Es un equipo que había mostrado solvencia en el manejo financiero. Tal vez hubo un exceso de confianza o una improvisación que se pagó. Un exceso de dinero que presionó al dólar, con riego de impacto en la inflación, principal indicador que cuida el Gobierno a los efectos políticos y electorales. Generó una cadena de factores adversos. La única manera que encuentran de revertirlo es presionando la tasa de interés, reconocido como algo negativo pero transitorio. Tiene efectos sobre la actividad y sobre el Estado, pero se tendrá que resolver lo antes posible.

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P: ¿Puede el Gobierno sostener este régimen cambiario?

O.G.: El Gobierno va a usar todos los instrumentos que tenga para sostener el régimen cambiario. Cualquier modificación podría tener un efecto en la inflación, con una connotación política que el Gobierno no va a arriesgar. No habrá un relajamiento en la baja de la inflación, pero eso significa sacrificar otros objetivos: empleo y actividad económica, que se van a resentir. Y todavía falta mucho para octubre, después se podrán replantear muchas cosas, entre ellas el régimen cambiario, pero sobre todo que el Gobierno demuestre que es capaz de mejorar la gestión política. Que haya menos agresividad para poder avanzar con los cambios y las reformas que necesita la Argentina. El oficialismo seguirá siendo minoría y no tiene gobernadores aliados, por eso tiene que ser capaz de seducir a parte de la oposición en favor de una agenda de reformas. No solo depende del resultado de la elección, sino de cómo se procesan.

P: ¿Ve posible una reactivación de la economía?

O.G.: En lo cambiario, hay algo implícito en los anuncios de abril: seguir avanzando a un régimen bimonetario. Eso implica que lo que quedó del cepo se levante, y que haya más libertad para moverse con las dos monedas. Perdería sentido el esquema de bandas. Es decir, se puede pasar después de octubre a un esquema más libre. No lo veo tan complicado ni tan riesgoso. Lo más importante para salir del letargo, ya que la producción está estancada desde febrero, es que el Gobierno sea capaz de seducir a la oposición en favor de una agenda de reformas. Ahí puede haber confianza para refinanciar la deuda, bajar la tasa, reducir el riesgo país. Los proyectos de inversión no son viables con estas tasas.

P: Como exministro de Finanzas de Córdoba, ¿cómo ve los tironeos entre Nación y las provincias?

O.G.: Esto forma parte de las reformas estructurales que hay que abordar. Entre los diez puntos del Pacto de Mayo, uno es el régimen de coparticipación y otro la reforma tributaria. Son dos cosas que sí o sí necesitan acuerdo entre Nación y las provincias, por lo menos la mayoría. Sin ese acuerdo no hay posibilidad de hacerlo. No lo puede hacer solo la Nación ni solas las provincias. Se necesita un esquema tributario más simple, que le complique menos la vida al que quiere producir, que no castigue las exportaciones. Algo más racional, parecido a los países que funcionan bien. Los malos impuestos están de los dos lados. Del lado nacional, el impuesto al cheque o los derechos de exportación. Y del lado provincial, tal vez el peor de los impuestos como Ingresos Brutos. Incluso las tasas municipales que son negativas. Después de las elecciones hay que encontrar la manera de ponerse de acuerdo.

P: ¿Qué le parecen los proyectos de los gobernadores de distribuir ATN e impuestos a los combustibles?

O.G.: Los ATN son una prueba de lo perverso que es el sistema de coparticipación. Es un punto de la masa y se distribuye discrecionalmente por parte del Gobierno nacional, muchas veces para contener favores políticos. El 99% restante también funciona muy mal y hay que cambiarlo. El proyecto de los gobernadores es algo menor, pero que es de sentido común: que se reparta con algún criterio de objetividad. La ley es menor frente al problema, lo relevante sería que se cumpla con lo que se firmó en el Pacto de Mayo, de avanzar a un sistema distinto, de cómo se reparten los recursos y las potestades tributarias. Algo que funcione mejor.

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El Pacto de Mayo se firmó el 9 de Julio en Tucumán.

El Pacto de Mayo se firmó el 9 de Julio en Tucumán.

P: ¿Y el sistema previsional? ¿qué opina de una posible reforma?

O.G.: En el ordenamiento del sistema previsional, también son clave las provincias. No es solo nacional. Para la mayoría de las provincias, también es el principal factor de distorsión de finanzas públicas. También allí sería mejor un acuerdo con las provincias en pos de una reforma. No creo que sea necesario esperar a la reforma laboral. Son reformas necesarias, autónomas. La demografía juega en contra y los problemas se siguen acumulando. No solo por los problemas de los jubilados sino porque se está generando una hipoteca a futuro. Es un sistema que sabemos que hay que modificar.

P: La caja no transferida a Nación fue un dolor de cabeza en su gestión en Córdoba…

O.G.: Puedo contar mucho al respecto, porque es un problema con el que lidié años. Es el principal problema de las finanzas de las provincias, no solo de Córdoba. A Santa Fe le pasa hasta algo peor, e hizo una reforma hace poco. Le pasa a Entre Ríos, a Buenos Aires, a las provincias patagónicas. Es una oportunidad. En lugar de confrontar, hay un desafío y una demanda para trabajar de manera conjunta, buscando un sistema previsional más equitativo, que sea una solución simultánea para Nación y para las provincias. Seria muy prudente que sea una prioridad de trabajo.

P: ¿Cómo fue su relación con Javier y Karina Milei en su breve paso por la gestión nacional?

O.G.: Con ninguno de los dos tuve relación. A Karina no la vi nunca personalmente. A Milei, solo en una reunión que habíamos tenido mucho tiempo antes, en ocasión del libro que habíamos escrito con Jorge Colina. A mí me presentó Guillermo Francos a Sandra Pettovello, con quien interactué los días que estuve en la gestión. Tengo buena relación, se hicieron algunas cosas, no se pudo continuar. Estaban las condiciones para hacer cosas valiosas.


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Ambito

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