El Gobierno nacional renovó las trabas para que la cooperativa Bechamel –excooperativa Lo de Néstor–, reconocida por los bares peronistas Lo de Néstor y Un Café por Perón, pueda seguir trabajando. Ahora la estrategia, según denuncian sus integrantes, es complicar las habilitaciones: el Ejecutivo les había dado de baja la licitación para que funcionaran con el nombre anterior, pero cuando crearon la nueva, volvió a denegarles el permiso. Los trabajadores insisten en que se trata de una persecución política por su afinidad con el peronismo.
Los miembros de la cooperativa realizaron una conferencia de prensa en el local Lo de Néstor, ubicado en la calle Bolívar 548, donde dieron explicaciones sobre el amedrentamiento que vienen sufriendo desde la asunción del gobierno libertario. “Esto es una persecución política por nuestra identidad y por nuestra pertenencia”, estableció Leonardo Duva, la cara visible de la cooperativa.
El inicio de la persecución
En principio, Duva hizo referencia a la clausura del bar Un Café con Perón, el local cerrado por la policía que se encontraba dentro del Instituto Nacional Juan Domingo Perón (Injdp), con el que había “un contrato vigente hasta el 2027” hasta que comenzó la denunciada persecución “a partir de la llegada de este gobierno cipayo y entregador”.
Solo diez días antes del cierre de Un Café con Perón tuvo lugar el desalojo del Injdp. Finalmente el bar ubicado en la calle Austria al 2601, donde vivieron Juan Perón y Eva Perón, fue cerrado. Todos los materiales de trabajo de la cooperativa fueron secuestrados por decisión de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
“Si pasan por la puerta van a ver vallas, carros de asalto, mucha policía y un lugar cerrado que generaba más de 20 puestos de trabajo y reivindicaba un pedazo de nuestra historia“, lamentó Duva sobre Un Café con Perón. De aquella propiedad, los trabajadores solo pudieron rescatar la ya mítica figura del general Perón tomando un café con la que los clientes del lugar se sacaban fotos. Sin embargo, previo al cierre, no pudieron continuar su trabajo en ese lugar dada la baja de su matrícula, de la que depende el CUIT.
La cooperativa emplea a 22 familias tanto en los bares que remiten a Néstor Kirchner y a Juan Domingo Perón, así como en el Centro de Desarrollo Infantil Evita y en el Bar La Radio (Ravignani 1732) que todavía sigue activo.
Duva explicó que la persecución incluyó una causa en su contra por una presunta “malversación de fondos públicos” y aclaró que la cooperativa siempre realizó “contrataciones públicas, legales y vigentes que se dieron de baja a partir de la llegada de Milei al gobierno”. “Esta gente no quiere nada que huela a popular, a cooperativo, a colectivo, a peronismo, a kirchnerismo. Nos están haciendo sentir su consigna de campaña que es ‘kirchnerismo nunca más’“, especificó.
La cuestión de los permisos
“Iniciamos el trámite de habilitación de este lugar a nombre de la cooperativa Lo de Néstor y lo transferimos a nombre de la nueva cooperativa Bechamel”, explicó. La anterior quita de la matrícula, realizada por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), dirigido por Marcelo Collomb, a través de una intervención estatal judicial, generó que posteriormente el Gobierno de la Ciudad le retirara “la habilitación a la nueva cooperativa Bechamel y le devolviera la habilitación a Lo de Néstor”, contó Duva, aunque en ese local no se puede trabajar “porque ya no tiene su CUIT y tiene intervenida su cuenta”.
“Nos dieron una matrícula nueva y en menos de 24 horas nos la sacaron. ¿No es una humillación para nosotros que venimos a trabajar?”, se preguntó Natalia Ocampo, también integrante de la cooperativa
Los trabajadores también cuestionaron que desde el Inaes les recomendaron cambiarse de nombre. Además destacaron a los legisladores porteños peronistas Matías Barroetaveña, Victoria Montenegro y Andrés La Blunda, quienes les prometieron impulsar sus demandas. “Nosotros por lo pronto vamos a seguir insistiendo para que este lugar —Lo de Néstor— se vuelva a abrir, que podamos seguir recibiendo al pueblo, al público, a los clientes y seguir sosteniendo nuestro trabajo”, insistió Duva, quien consideró que el gobierno libertario y el porteño “actúan en tándem para que este lugar no se abra” a pesar de haber presentado los documentos solicitados en diversas instancias. De todas formas, desligó a las autoridades locales y responsabilizó enteramente al gobierno nacional, representado por Marcelo Collomb y principalmente por Sandra Pettovello.
La esperanza ahora es lograr que un juez vuelva a aprobar la habilitación a la cooperativa Bechamel y buscar la posibilidad de una habilitación provisoria para abrir a la brevedad. En caso de recibir negativas o demoras, se baraja la realización de un festival en la semana del 7 de septiembre o de una colecta virtual.
Informe: Juan Martín Bravo.
Fuente: Pagina12