Si hay dos figuras que representaron al PRO fueron Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Fueron juntos en el primer intento de ganar la jefatura de Gobierno en 2003, donde perdieron. Cuando Macri ganó, Larreta fue ocho años su jefe de Gabinete y luego fue ungido su sucesor y gobernó otros ocho años. Después de todo ese tiempo en conjunto, la campaña porteña los llevó a mandarse al psicólogo y tirarse con todo. “Perdió con una persona que siente que es muy inferior intelectualmente y no lo pudo superar“, lo psicoanalizó Macri, en alusión a la interna con Patricia Bullrich donde Larreta quedó fuera de juego. Pero Larreta no se quedó atrás en su respuesta: “Pensar que uno puede estar afectado por perder una elección… Él perdió con Alberto Fernández, el peor presidente de la historia Argentina”, le retrucó. Está claro que no habrá retorno al PRO para Larreta y que los puentes ya son ceniza.
El intercambio entre Macri y Larreta dejó en claro que no solo habrá polarización con La Libertad Avanza (ahí el blanco elegido, más que Manuel Adorni, es directamente Karina Milei). También tendrán que vérselas con el exjefe de Gobierno, que centró su campaña en contarle las costillas a la gestión de Jorge Macri. Del comentario de que “hay olor a pis”, Larreta ya sobregiró una campaña con spots donde la gente opina sobre los aromas de la Ciudad.
A los primos Macri no les cerró ni un poco que este sea el tono elegido por un dirigente que hasta hace poco era del PRO. Menos que menos que decidiera presentarse en una elección que para el partido amarillo es clave a la hora de vencer a La Libertad Avanza. “Lo que huele mal es que Horacio haga una candidatura tan funcional al kirchnerismo, que sigue siendo el adversario”, le reprochó Macri. Luego, lo sentó en el diván y aseguró que lo que le pasa es que “él no quedó bien después de haber perdido su interna, creyéndose que ya era presidente, con alguien que él siente que es muy inferior intelectualmente y por paliza. No lo pudo superar y termina tomando decisiones equivocadas”. Consideró que su candidatura era fruto de su frustración por el fin de su carrera política y lo cuestionó por terminar enfrentando “a su propio partido en vez de sumarse”.
“Esta interpretación donde lo escucho a Macri, que pareciera un psicólogo, creí que era un ingeniero, se pone a agredir interpretando psicológicamente”, le retrucó Larreta, que ya no le dice “Mauricio” sino “Macri”. “Me duelen las agresiones, después de trabajar tantos años juntos tener que escuchar estas agresiones me duele mucho”, dijo. Y de paso, ya que se mencionó la interna de 2023, Larreta aprovechó para recordar cómo le jugó en contra Macri: “Él apoyó a Patricia, no me ayudó en la presidencial. Venía trabajando
con él 20 años. Tomó esa decisión y lo respeto. No salí a agredirlo ni
lo mandé a un psicólogo como hizo ahora”, le cuestionó. Ahi le marcó otro punto: al lado de Larreta, que estaba en el mismo espacio político desde 2002, Bullrich era una recién llegada, y se llevó el apoyo de Macri.
Después Larreta dio un giro y pasó a cuestionar que le digan “funcional” y a criticar la gestión de Jorge Macri: “Acá lo único que es funcional (al kirchnerismo) es que el gobierno (porteño) no funciona bien. Yo lo simbolicé con el olor a pis pero es mucho más que eso: es la suciedad, que la basura está más afuera del contenedor que dentro, la inseguridad. En los 16 años que gobernamos, le ganamos siempre al kirchnerismo trabajando. Esa es la fórmula para ganar”, los aleccionó Larreta, que viene usando el manual PRO en contra de Macri.
Ese manual incluye: decir que no se va a agredir y dejar al otro como agresivo, considerar que la gestión no es ideológica y plantear un perfil de resolución de problemas. Así fue el Macri modelo 2007. Y es lo que está haciendo Larreta. “Hay que resolver los problemas de la gente, que dice que la Ciudad está sucia, y eso no es peronista ni radical ni de PRO. En vez de discutir cómo mejorar la vida de los porteños, estamos en estas agresiones en las que no voy a entrar”, insistió Larreta.
Y de paso, se ocupó de revelar algunas de las últimas conversaciones que tuvo con Macri antes de la ruptura. Según el ex jefe de Gobierno, en esa charla, “la única preocupación que tenía (Macri) era frenarlo al
presidente Javier Milei” con la lista que iba a presentar en las elecciones porteñas: “Y yo le dije que quiero trabajar para los porteños. Mi obsesión es que los porteños vivan mejor. La Ciudad no está bien. No puedo representar a un Gobierno porteño en el que no creo. Se me caería la cara”.
Lo que alguna vez fue Macri y Larreta ya no existe más. El ex jefe de Gobierno se ocupó de aclarar que nunca fueron amigos, pero que trabajaron juntos 20 años. De ese fuego, cenizas quedan.